Como una organización sin fines de lucro dedicado a proveerles a l@s niñ@s con un futuro con opciones, creemos que las decisiones que tomamos por ell@s deben basarse en sus mejores intereses.  Creemos que la niñez debe vivirse libre de la discriminación y repleto con oportunidades de desarrollarse y florecer.

Dentro del marco de estos valores, nuestros voluntarios trabajan para prevenir al abuso sexual infantil al crear conciencia entre padres de familia y al empoderar a los niños entre 2-8 años de edad.

Usamos “Cuentos que no son cuentos”, una novela gráfica creada por los Cinalli, con música, drama, arte y otros medios, para ayudarles a l@s niñ@s a entender que tienen el derecho de protegerse.  En una visita del equipo Proyecto Protégeme, l@s niñ@s aprenderán palabras y comportamientos que les permiten expresar sus sentimientos y derechos.

Familias nos han contado cómo sus pequeños han podido describir eventos y sentimientos – lo cual les ha protegido de un posible abuso.  Habiendo dicho esto, queremos aclarar:

El proveer a un niño o a una niña con herramientas para protegerse no implica que el niño o la niña es responsable por su propia protección, como tampoco implica que el niño o la niña es responsable si algún abuso ocurra.

Cada individuo responde de forma distinta cuando es asustado.  Uno corre, el otro se congela.  El hecho de que algún niño fue incapaz de decir un firme “¡No!” — o que no pudo correr o siquiera alejarse — no quiere decir que ese niño sea responsable de haber sido abusado.

La responsabilidad por crear un ambiente de protección para l@s niñ@s cae directamente sobre los hombros de los adultos en sus vidas.  Como padres de familias y guardianes, es nuestra responsabilidad determinar quién puede y debe estar a solas con nuestr@s hij@s, niet@s, sobrin@s y vecinit@s.  Debemos vigilar su capacidad, y comunicar claramente las expectativas que tenemos en cuanto al cuidado de nuestr@s niñ@s.

Cuando ocurre el abuso sexual infantil, nunca es la culpa del menor de edad.  Nunca

Debemos proveerles a nuestr@s niñ@s con las herramientas necesarias para protegerse porque el abuso ocurre cuando están a solas con un depredador.  Sin embargo, es la responsabilidad del Padre, la Madre o la persona adulta a cargo, de controlar quién tiene acceso al menor y cuándo.  Seamos responsables con la seguridad de nuestr@s niñ@s.

Apropiémonos de nuestro mandato de crear un mundo donde nuestr@s niñ@s puedan crecer con opciones.

no replies

Leave your comment